Aquarticles

diciembre 18, 2007

AquarticlesBuceando por la red di con una interesante página titulada Aquarticles, la cual contiene muchos artículos sobre acuarismo. Para ser más exactos ¡1071!  El sitio está en inglés y pese a que el diseño deja que desear, lo cierto es que el sólo hecho de que estén los arículos para su conocimiento deja en segundo plano lo relativo a la presentación. Que lo disfruten.

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El perfil del acuarista

diciembre 5, 2007

AcuaristaLa acuariofilia es un hobby fascinante. De ello no pretendo discutir aquí, pero ¿qué hay del acuarista? Sí, de todos nosotros que invertimos dinero, tiempo y llevamos nuestra creatividad a los límites más insospechados con el fin de sumergirnos más en este pasatiempo. Es difícil catalogar al acuarista, pues no tiene límites de edad, tampoco se distingue por sexo y menos por algún tipo de nacionalidad. Todos por igual, chicos y grandes, mujeres y hombres, etc., nos atrae el acuarismo. Pese a ello pienso que es posible clasificar a los acuaristas en dos grandes grupos. Con algo de humor y también sinceridad -siempre es bueno aprender de nuestros defectos- veamos en cual de ellos se encuentra el lector.

El acuarista científico (I)
El acuarista artesanal (II)

I. El acuarista científico
Es aquel que se preocupa de todos los detalles posibles antes, durante y después del montaje de un acuario. Generalmente es alguien que lee y estudia mucho, dándole poca o casi nada de importancia a las experiencias de otros acuaristas. Se trata de un teórico del acuarismo. Utilizará tecnología de punta y no escatimará esfuerzos en mantener su ecosistema con una pulcritud de laboratorio. Medirá cuanto pueda y registrará todo de manera meticulosa en bases de datos, planillas y realizará proyecciones, gráficos y estadísticas de su(s) acuario(s). Sus verdades son auténtica ideología y sólo podrán ser refutadas por otro acuarista con más conocimiento teórico y más tecnología o por algún libro o paper. La eventual muerte de un pez o algún posible desequilibrio en el ecosistema será motivo para buscar el error en el método empleado. Es un seguidor de los desafíos. Probar con nuevos biotopos, nueva tecnología. Todo es cuestionable si no se demuestra lo contrario. La exacerbación de este perfil conlleva a la concepción del acuarismo como algo serio (en sentido de grave), no apto para neófitos. Tiende a ser un acuarista que cae en el cientificismo.

II. El acuarista artesanal

Es aquel que con los años ha ido acumulando mucha experiencia personal (prueba y error). Esta experiencia ha sido a su vez complementada con la experiencia de otros acuaristas. Su gran orgullo es mantener ecosistemas estables y saludables sin haber invertido grandes sumas de dinero en tecnología de punta. Una suerte de guerra no declarada hacia el acuarista científico. Amante de los DIY (Do it yourself), es capaz de invertir -más inconsciente que consciente- más dinero y tiempo en montar un filtro de botella artesanal con el fin de aumentar su experiencia y de paso su ego. Por otra parte, su exacerbación termina en el acuarista apegado de manera exclusiva a su propia experiencia, reacio a cambiar su modo de cuidar y mantener acuarios. Suele ser un fiel seguidor de los acuarios comunitarios, porque a su juicio son los que menos problemas dan. Una suerte de conformismo envuelve a este personaje.

 

Luego de leer estas breves caracterologías, me imagino que hay sentimientos encontrados. Probablemente -eso espero- el lector no se identifica con ninguno de los dos. Es sensato que así sea. El propósito en el fondo con esta distinción es que podamos realizar una autocrítica como acuaristas y nos demos cuenta que todo extremo es dañino. De hecho, en el fondo todos llevamos algo de los dos. El cientificismo y/o el puro empirismo son etiquetas o señales para darnos cuenta que con facilidad nos olvidamos de que este pasatiempo es la hermosa simbiósis entre hombre y naturaleza. En cada acuario está, por una parte, el anhelo por parte del hombre de contemplar un trozo de la naturaleza, pero a su vez, está el hombre mismo que introduce su toque. Ni la pura naturaleza, ni el puro hombre, eso es la acuariofilia.