Un troyano en mi sistema

No se trata de un virus en mi computador. Me refiero a un enemigo que silenciosamente logró entrar en uno de mis acuarios marinos: PO4 (fosfato). ¿Cómo? Hace ya algún tiempo que sospechaba de una variable que no podía detectar en mi sistema y que estaba ocasionando un preocupante aumento de algas en mi reef. Con paciencia me había resignado a mantener cambios de agua más seguidos y/o aumentar la pureza de mi sistema RO. Lo cierto es que leyendo, o mejor dicho, consultando el vol. 3 de The Reef Aquarium (Delbeek y Sprung, 2005) encontré el siguiente comentario:

“Se sabe desde hace tiempo que algunos tipos de carbón activado arrojan fosfato en el agua del acuario tal como lo indicamos en el vol. I (Delbeek y Sprung, 1994). La preocupación sobre la liberación de fosfato por parte del carbón activado se mantiene, siendo que algunos autores le restan importancia, mientras que otro la destacan” (p. 301).

A decir verdad, el tema es viejo y es una de esas cuestiones que vuelve a generar diferencias entre los acuaristas. Ante la duda, seguí el consejo de Delbeek y Sprung, quienes sugieren realizar una medición de fosfatos y agregar algunos gránulos de carbón sobre el test y esperar media hora aproximadamente. Como afirman estos autores, es necesario esperar un tiempo prolongado, porque algunas marcas de carbón no liberan fosfato inmediatamente (pp. 301, 302). Para mi sorpresa -ya había medido los fosfatos del acuario, siendo el resultado negativo- al cabo de 15 mintuos la reacción cambió de transparente a azul intenso: fosfatos en mi acuario.

Inmediatamente removí la bolsa. No quiero indicar la marca, pues a decir verdad lo importante es el hecho de tomar las medidas precautorias, antes que enjuiciar a tal o cual marca.  Después de todo siempre es posible que alguna marca en determinadas circunstancias arroje lo contrario a mi experiencia (no olvidar que cada sistema es distinto). En mi caso, la bolsa llevaba poco más de un mes, lo cual está lejos de bordear el límite que se acostumbra, sumdo al hecho que no poseo rastros de tinte amarillo en mi sistema.

Por último, es sorprendente como en este caso un frecuente aliado seguro como es el carbón activado me ha jugado una mala pasada, lo cual me recuerda que en este fascinante hobby es más lo ignorado que lo sabido.

Nota: La medición, como puede apreciar el ojo atento del lector, fue hecho con el test de Sera. Hace ya algún tiempo que he notado la sobrevaloración que reciben estos test, pero para efectos prácticos como el aquí presentado, me parece irrelevante recurrir a un test de mayor precisión.  De hecho, muchas veces empleo esta marca, por un asunto de falta de stock de otros mejores en Chile y su costo asociado.

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